miércoles, 26 de octubre de 2016

Se oculta por autoridades y prensa que los agresores de la niña de ocho años son magrebíes

Me he enterado por un comentario en este blog (gracias, Asertus) y la verdad es que me he quedado helado. No me esperaba algo así, de verdad. Pero vamos con el tema.

He tratado el asunto un par de veces aquí (uno y dos), siempre dando por sentado que era un caso más de acoso y agresiones en los que las autoridades españolas no hacen nada porque, al parecer, esa es su filosofía: no hacer nada ante cualquier agresión. Pero aquí hay más. Los agresores son en su mayoría magrebíes (aunque ese adjetivo incluye varios países del norte de Africa probablemente sean marroquíes). Y al parecer el motivo de la agresión era el hecho de que a la chica le gustaba jugar al fútbol, cosa que desagradaba profundamente a estos muchachos musulmanes. Nada de esto se puede encontrar en la prensa más leída del país, pero sí en medios minoritarios (uno, dos, tres y cuatro).

Todo ello encaja perfectamente con lo que se puede leer en un artículo que no habla de la nacionalidad o religión de los agresores: «La llamaban marimacho porque le gusta jugar a fútbol y vestir con chándal, le decían que las niñas eran inferiores a los niños, que no podía jugar». Así como esta pregunta que se hace la hermana de la niña en este otro artículo: Melissa hace un ejercicio de reflexión y se pregunta si habría pasado lo mismo si su hermana hubiera pegado a esos niños "¿o la habrían castigado y dicho que es un caso de racismo?".

Lo anterior hace que el caso dé un giro inesperado, por varias razones. La agresión tiene un componente religioso, machista y discriminatorio (muchachos musulmanes castigando brutalmente a una niña no musulmana por jugar al fútbol). Y la ocultación por parte de las autoridades (y casi toda la prensa) de esa parte exencial para poder entender el transfondo de la agresión nos coloca en un nuevo nivel de desprotección de víctimas y protección de agresores, el de ocultar la procedencia de los últimos cuando son extrajeros en general y musulmanes en particular.

Y mucho ojo con las consecuencias que pueden llegar en el futuro de una filosofía así. Hay un dicho que dice más o menos que cuando no llega la justicia acaba llegando la venganza. O, en palabras de la hermana de la niña agredida: Melissa siente que "ir por las buenas no sirve de nada, porque nos han tomado por tontos".

2 comentarios:

  1. Las consecuencias a futuro es que amparados en su impunidad un dia un puñado de esos crios decidan violar a una profesora.
    Porque no es cuestion de prohibir el pañuelito comosellame, es cuestion de proteger a las que no quieran llevarlo.
    Y si no sale en los medios de comunicacion es para que no les caiga una demanda por islamofobia , el mismo miedo que permition los mil y pico niños ingleses violados en Rotherham.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por eso digo que si no se toman medidas, más tarde o más temprano se va a llegar al enfrentamiento civil, porque algún día la gente se va a cansar y se va a tomar la justicia por su mano.

      Eliminar

Después de siete días de la publicación de un artículo todos los comentarios necesitan aprobación.